Historia reciente de las macrodevaluaciones y la inflación asociada en Argentina — CELAG

Las autoridades del FMI le exigen al Gobierno que devalúe el peso a la espera de que desaparezca la brecha cambiaria entre el dólar oficial y el dólar paralelo. Esa creencia se basa en la idea equivocada de que la brecha es una creación voluntaria del Gobierno en lugar de una consecuencia indeseada de una economía bimonetaria impulsada por la escasez inédita de dólares debido a la sequía y la avidez estructural para desprenderse de los pesos para cambiarlos por divisas.

Esta percepción errónea se explica por la incapacidad histórica del FMI para comprender la economía argentina y salirse de los manuales de texto de primer curso, y por la certidumbre de que no tendrán que rendir cuentas por sus recomendaciones de políticas de ajuste gracias a que las piedras de sus víctimas no tienen el alcance necesario para llegar a los vecindarios de Washington DC.

En estas circunstancias, conviene hacer este repaso sobre las macrodevaluaciones recientes en la economía argentina.

  • Desde 2002 hubo 10 macrodevaluaciones del peso argentino mayores al 5 % en un día.
    • 5 mayores al 10 % y 5 entre 5 % y 10 %.
  • La más alta fue la megadevaluación del 40,4 % que hizo Macri a poco de asumir el 17 de diciembre de 2015 cuando unificó el tipo de cambio.
  • La segunda devaluación diaria más alta fue el 22,8 % y la hizo después de las PASO el Gobierno de Alberto Fernández, como resultado de la exigencia del FMI.
    • Fue la única macrodevaluación de la moneda que hizo el actual gobierno. Hasta ese momento, la devaluación diaria más grande había sido del 1,8 % en febrero de 2020.
  • El macrismo tiene el tercer y cuarto puesto de macrodevaluaciones con:
    • La devaluación de agosto de 2019 tras las PASO de ese año, del 15,5 % el día lunes 12.
      • A la que se suma una devaluación de 9,8 % el miércoles siguiente, totalizando una devaluación post PASO 2019 mayor al 25 %.
    • Y la devaluación del 13,7 % el 30 de agosto de 2018.
      • Que se suma a la devaluación del 7,1 % del día anterior, totalizando así casi un 21 % en una sola semana.
  • La quinta fue la devaluación del 12,4 % que hizo el gobierno de CFK en enero de 2014.
  • Las autoridades del FMI esperan que una devaluación disminuya la brecha entre el dólar oficial y el paralelo, como la devaluación que hizo CFK en 2014, que logró reducirla durante casi 8 meses.
  • En cambio, la devaluación que exigió post PASO 2023 el FMI, redujo la brecha cambiaria durante sólo 2 días.
  • CFK tuvo 3 devaluaciones diarias del Blue mayores al 5 %, una de ellas fue provocada por la devaluación del dólar oficial, y las otras dos fueron generadas por el mercado y no provocaron una devaluación del dólar oficial.
  • Durante el Gobierno de A.F. el dólar blue se devaluó más de un 5 % en 13 ocasiones y en sólo una de ellas, el impulso lo generó la devaluación oficial. En el resto de ocasiones, la devaluación del Blue no convalidó una devaluación oficial. 
  • La capacidad de las devaluaciones para reducir la brecha cambiaria está reduciéndose.
  • A su vez, el impacto inflacionario de las devaluaciones está acelerándose y haciéndose más persistente.
    • La devaluación de CFK desencadenó un salto de 3,9 % en la inflación que sólo duró 1 mes hasta que la inflación volvió a los niveles previos.
    • La megadevaluación del 40 % de Macri subió la inflación en casi 5 puntos y duró dos meses hasta que se recuperó el ritmo previo de inflación.
    • La devaluación de Macri de 2018 generó un salto de la inflación de 6,5 puntos y duro tres meses hasta que recuperó el ritmo previo de inflación.
    • La devaluación de Macri de 2019 generó un salto de la inflación de 10,1 % y duró 5 meses hasta que recuperó el ritmo previo de inflación.
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Reflexiones finales

El dólar en Argentina es un bien que, a diferencia de otros, está exceptuado de cumplir la ley de gravedad de Newton. Para el resto de los bienes, mientras más se distancien sus precios de los del resto de los bienes, mayor será la fuerza de atracción que los empujará hacia abajo como consecuencia de la competencia de la oferta y de la sustitución de productos. Con el dólar, en cambio, no hay fuerza de gravedad, porque mientras más suba el techo, más arrastra el piso hacia arriba. La breve historia de esta década de devaluaciones muestra que el traspaso a precios de la devaluación es cada vez más alto y persistente.

Esperar que una devaluación achique la brecha en estas circunstancias extraordinarias de escasez de divisas generadas por la sequía y el endeudamiento extremo no es más que pensamiento mágico, uno del que el Gobierno debería tomar suficiente distancia para bienestar de nuestros ciudadanos.

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